La sala prácticamente llena, el público respetuoso desde el principio y a la espectativa, sin saber bien qué se le va a ofrecer, si les va a gustar, si se aburrirán, algunos incluso temerosos de que algún actor baje y le invite a subir al escenario. Llega la gente diez o quince minutos antes de las ocho, la sala preparada, limpia y ordenada, como nos gusta hacer las cosas, con una luz cálida muy agradable y la escenografía ligeramente iluminada de color azul oscuro. Se oye una música de fondo, se le llama música de cortesía, esa música que suena mientras el público va llegando a sus asientos. Vienen algunos niños acompañados de mayores, ya viene siendo habitual. A nosotros nos encanta que vengan niños a ver la función porque ya sabemos que la versión que hemos hecho llega también a los niños, incluso con sólo seis años. Dentro, en la zona de camerinos, los actores están ya maquillados y vestidos de sus personajes. El director les pregunta si están nerviosos y todos ...